Las autocaravanas en la literatura. Primeras experiencias

Después de darle muchas vueltas de cómo enfocar esta nueva entrada dedicada a las autoacaravanas en la literatura y ante la dificultad para encontrar e hilar una entrada con obras en las que la autocaravana tuviera un protagonismo especial he optado por utilizar los textos que he encontrado para tratar el tema del acercamiento de la gente al mundo de las autocaravanas, de sus primeras impresiones y motivos de aceptación o rechazo.

Empezaremos por las impresiones negativas, dejando las positivas para el final.

Aquí se topa uno con Gary Smalley y Ted Cunningham, una pareja de autores de libros sobre las relaciones familiares tratadas desde una perspectiva cristiana. Pues bien, sus experiencias con las autocaravanas no han sido buenas y por tanto tampoco han sido buenas para la familia.

En “Del enojo a la intimidad: El perdón puede esperar”, de 2010, nos cuenta la siguiente experiencia:

Del enojo a la intimidad“En el verano de 2005, Gary nos convenció de que compráramos una autocaravana para la familia. …
En cambio, aquella autocaravana fue la causa de una de nuestras peores vacaciones, nuestras peleas matrimoniales más grandes y nuestra experiencia más cercana a la muerte.”

Ahí es nada, y empieza a relatar sus desdichas: que justo cuando deciden salir sube el precio de la gasolina, los problemas y discusiones a la hora de aparcar (y quién no los ha tenido alguna vez), que se van a un camping y no les gusta la vida en el camping y entonces, claro, echan cuentas y piensan que les había salido mejor ir a un hotel. Vamos que, como viene a decir en el libro, cometieron el error de meterse de lleno en este mundo sin saber antes de qué iba. Conclusión, que al mes venden la autocaravana. Cómo termina el matrimonio, no sé deciros, llegados a este punto concluí mi lectura.

Pasado un tiempo en: “Amor verdadero: Disfrute el matrimonio que siempre ha deseado”, de 2011, Gary Smalley y Ted Cunningham caen en el mismo error y quieren iniciar ahora a uno de sus hijos en este mundo, pero las desgracias les persiguen y, de nuevo, experiencia fallida, otro que no quiere volver a oír hablar de las autocaravanas.

Amor verdadero“—¿No quieres una autocaravana de segunda mano para ir a Houston para tu próximo seminario?
—¡Sería fantástico, papá! —respondió.
Sabía que si el viaje salía bien, él querría comprar el vehículo. El único problema con mi plan fue que, camino a Texas, la autocaravana se averió. Se había roto un pequeño cable de la transmisión. Dado que no tenía mucho tiempo para buscar un mecánico, tuvo que alquilar un automóvil para ir a Houston, dar el seminario y luego volver, y llevar a reparar la autocaravana. A duras penas llegó a casa. “¡Papá, detesto esa cosa!”, dijo. Mi plan estaba fracasando.”

En el polo contrario y en un tono más romántico tenemos “Luna de verano”, escrito por Robyn Carr en el año 2000, aquí una pareja de entrada en edad opta consciente y deliberadamente por recorrer el mundo en autocaravana y son los hijos de ella los que parecen preocupados. Pero ellos saben lo que quieren y lo que les gusta y no renunciarán a su pasión, ni a la de la autocaravana, por los temores infundados de sus hijos.

Luna de verano“—Bueno, mamá, George…Nos preocupa un poco ese plan vuestro de viajar por el mundo en una autocaravana… George y Maureense miraron, sorprendidos. … Mira lo digo con todo el respeto, pero tú tienes setenta años y ese cacharro que tenéis es enorme.
Sí lo es –dijo George-. Pero di clases para aprender a conducirlo. No es un vehículo en el que te subes sin más y lo aparcas en paralelo ¿sabes? Además yo quería una casa rodante. Tu madre y yo… en fin, nos gustan las comodidades. Y creo que nos hemos ganado disfrutar un poco de la vida.”

Sí señor, muy bien dicho. Porque, como sucede con mucha gente mayor con autocaravana que conozco, tienen tiempo y muchas ganas de viajar y pasarlo bien, por lo tanto a disfrutar mientras que el cuerpo aguante. También los menos mayores tenemos derecho y nos gusta disfrutar, pero no he encontrado un ejemplo literario que encajara bien aquí. Bueno de momento esto es lo que hay.

Seguiré buscando y dando forma a las referencias que encuentre. Se agradecen recomendaciones y referencias.

La saga continúa. Hasta la próxima entrega.

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2 Respuestas a “Las autocaravanas en la literatura. Primeras experiencias

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