Contra la contaminación, más impuestos

contaminacion

Este fin de semana aparecía en el diario El País la siguiente noticia: El Gobierno penalizará fiscalmente los coches más contaminantes, una nueva propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para reducir la contaminación en España, objetivo lícito y con el que estoy totalmente de acuerdo. Pero esta propuesta, que según el diario se recoge en el Plan nacional de calidad del aire y protección de la atmósfera 2013-2016 y que se basa en la filosofía de que “quien contamina, paga”, recurre a una fórmula a la que desgraciadamente ya estamos muy acostumbrados, reducir la contaminación a costa del bolsillo del contribuyente: la reforma del impuesto de circulación para gravar en función de la potencia fiscal y el grado de contaminación que emiten los vehículos. En tiempos de bonanza o estabilidad económica podría verse como una medida más asumible pero en los tiempos de crisis y colapso económico en los que estamos parece ser una nueva fuente de financiación y saneamiento de las casi exhaustas arcas municipales.

Creo que se cae en el mismo error de siempre, anteponer el interés recaudatorio al interés medioambiental. Si realmente se quiere reducir la contaminación medioambiental por qué no se trabaja en cumplir los objetivos de emisiones de CO2 fijados para España en el protocolo de Kioto (sin tener que recurrir a la compra de derechos de emisión de terceros países), por qué no se sigue apostando por las energías renovables desde una perspectiva más racional y menos gravosa para los ciudadanos, por qué se anteponen los intereses económicos a la protección de los espacios protegidos (proyecto de Gas Natural en Doñana), por qué en casos de desastres medioambientales no se han impuesto penas y multas ejemplarizantes (Prestige, minas de Aznalcóllar…), por qué ha sido y es tan lenta la transición a los vehículos limpios, por qué…

Ahora bien, dado que de lo expuesto anteriormente se ha hecho muy poco, por qué el Estado no obliga a las petroleras a sacar gasolinas y gasóleos menos contaminantes, pero, ojo, sin que esto repercuta en los bolsillos de los contribuyentes, y que se establezcan unos estándares de contaminación de forma que aquel que no los cumpla que pague. Pero no, lo más fácil y rápido es cargar de nuevo las tintas sobre los ciudadanos, saturados de impuestos porque el peso de la reflotación de la economía se está haciendo con nuestro sudor, sacrificio, y sufrimiento.

Pero, ¿cómo podría afectar esto al mundo de las autocaravanas? Espero que esta nueva medida y alguna de las propuestas que la acompañan (limitar o prohibir la entrada de vehículos contaminantes) no sea aprovechada por algunas administraciones, especialmente algunos ayuntamientos, para limitar aún más nuestra legítima forma de viajar y hacer turismo, ya sea imponiendo importantes subidas en el impuesto de circulación o limitando el derecho de circulación y aparcamiento en sus municipios.

A ver en qué acaba todo esto. Confiemos que nuestras protestas sean escuchadas y sirvan para intentar buscar soluciones comprometidas y con futuro y para repartir un poco las cargas.

Anuncios

Una respuesta a “Contra la contaminación, más impuestos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s